El rol de madre en las diferentes etapas del ciclo vital de la familia – Terapias Virtuales

Muchos cambios han habido en nuestra sociedad. En cuanto a la mujer, los movimientos de liberación femenina, la píldora anticonceptiva, la búsqueda de equidad de género entre otros factores han llevado a que la misma esté cada vez más activa en la sociedad como profesionistas, artistas, políticas entre otros roles. Por otro lado, cada vez existen más mujeres que deciden no tener hijos, o que buscan combinar su vida profesional con la maternidad. Así que definitivamente el panorama de la mujer en el mundo actual ha cambiado drásticamente, sin embargo el rol de madre sigue teniendo un importante peso y un lugar central en la identidad de las mujeres. Ese no es el mismo a lo largo del ciclo vital de una familia.

Veamos qué sucede en cada etapa y cuáles son las recomendaciones en cada una de ellas para que la maternidad sea plena y efectiva.

Antes que nada es importante tener presente que una figura segura de apego genera una sensación mental de refugio, consuelo y confirmación, que permite construir un equilibrio emocional. Para poder generar esta sensación de equilibrio emocional en sus hijos e hijas, las madres deben cuidar su propio equilibrio y bienestar. Por lo tanto, por mas que el rol de madre exige dar, no se puede dar nada si no se tiene. Así que en todas las etapas es una necesidad el auto cuidado de la madre.    

  • El Embarazo: Es un momento de profundo cambio para la mujer, ya que su cuerpo se transforma a lo largo de los 9 meses de la gestación pudiendo ser una etapa por un lado, mágica y de fuerte conexión con el ser que se está formando adentro de una misma, pero por otro, puede representar también dificultad para acostumbrarse a esta vida adentro del cuerpo de una misma, donde la mujer se puede sentir rara, incómoda, cansada o limitada en la vida que tenía antes del embarazo, en cuanto al ejercicio, la vida sexual, la alimentación, entre otras áreas.                                                                          
    • Recomendación: Reconocer la ambivalencia que puede provocar un embarazo y aceptar los cambios que conlleva. Los cursos de preparación al parto y a la maternidad son muy recomendables ya que ayudan a entrar a un mundo antes desconocido.
  • El Nacimiento y el Primer Año: Es una etapa de gran simbiósis entre madre/hijo/a, donde el bebé depende de la madre por la leche materna que recibe y la madre tiende a volcarse hacia su hijo/a incondiconalmente, a veces olvidando las otras facetas de su vida, como son la pareja, el trabajo y los demás hijos.                                        
    • Recomendación: Disfrutar del contacto cercano con el hijo/a, sin olvidar las demás relaciones y sobretodo el auto cuidado.  
  • De Uno a Dos años: Es cuando generalmente los niños ya gatean y empiezan a caminar, es una etapa de mucho movimiento físico, muy divertida, pero que puede llegar a ser agotadora. 
    • Recomendación: Tener actividades externas para balancear la entrega física tan fuerte que requiere esta etapa. No pasa nada si el hijo/a se queda un rato con los abuelos o con alguién que pueda ser de ayuda, mientras una busca actividades auto nutrientes. Es muy importante no dejar entrar las culpas por no estar con él/ella de tiempo completo.     
  • Cuando el Hijo/a se va a la Escuela: Suele ser un momento difícil al principio, porque hay que abrirse a la idea que pasará buena parte de su día con “otros” y el contacto tan cercano anterior cambia. 
    • Recomendación: Hacerse a la idea de que el niño necesita abrirse al mundo y retomar con gusto cada vez más, parte de nuestra vida que se dejó atrás por las exigencias de las etapas anteriores.
  • La Etapa de Primaria: Suele ser de las más tranquilas ya que el niño se está abriendo cada vez más y absorbiendo muchos conocimientos importantes en la escuela y con sus nuevos amigos.
    • Recomendación: Mostrar interés en lo que aprende el niño/a y apoyarlo/a para la realización de sus tareas, sin hacer todo por él/ella. Facilitar su trabajo, pero no ejecutarlo por ellos ya que necesitan enfrentar sus propios retos y crescer, no les hace bien la sobreprotección.
  • La Adolescencia: Los hijos crescen y con ello empiezan a buscar su propia identidad, suele ser una etapa de shock con los padres, de retos y enfrentamientos en cuanto a los límites. Es fácil desesperarse y enfrentarse a ellos o tirar la toalla y dejar que hagan lo que quieran.
    • Recomendación: La técnica del “disco rallado” aplica mucho en esta etapa. Reforzar el límite, ser clara y consistente. Por otro lado, no olvidarse de una misma y no vivir en función de ellos ya que aprenden también de lo que ven, el ver que la madre vive para sus hijos o, en cambio verla con un sentido de vida, son ejemplos que moldean su propio existir.                                                                                                             
  • La Juventud: Es una etapa donde la independencia de los hijos se debe consolidar. Pasan menos tiempo en la casa y suelen vivir cada vez más hacia el exterior. La casa se ve cada vez más vacía y las ocupaciones como padres disminuyen considerablemente. 
    • Recomendación: A diferencia de las otras etapas donde el rol de la madre es de educar, nutrir, contener y encaminar, aquí se va volviendo cada vez más de acompañamiento. Saber ubicarse es importantísimo para dejarlos madurar e, iniciar esta nueva etapa de sus vidas sin que se sientan obligados a quedarse con la madre.  
  • Cuando Forman sus propias Familias: Es la etapa que se conoce como la del “nido vacío”. Los hijos se van definitivamente de la casa y la rutina cambia drásticamente. 
    • Recomendación: Es muy importante prepararse para esta etapa. Reinventarse, fortalecer la vida profesional, la relación de pareja, los círculos de amistades y aceptar que los hijos están haciendo la vida que optan por hacer. Aquí se debe ofrecer la presencia, invitar a la convivencia y mantener la cercanía, pero aceptando que los hijos tienen sus propias vidas.                                  
  • Cuando los Hijos se vuelven Padres de sus propios Padres: Es una etapa inevitable, porque el envejecimiento es parte del ciclo vital de la familia. Se da cuando ya no tenemos autonomía e independencia y necesitamos del apoyo de nuestros hijos.
    • Recomendación: Es necesario prepararnos para esta etapa y facilitar la tarea de los hijos dejando bien claro cómo queremos vivir nuestra vejez y también nuestra muerte. Sobretodo tratando de no volverse una carga para ellos, dentro de lo posible habiendo creado los recursos suficientes para nuestro sostén y no poniendo en sus manos nuestro bien estar.

Cada una de las etapas descritas requiere de tener un monto importante de auto cuidado, de saberse dar su espacio, sin culpas, sin remordimientos y de entender que la maternidad, si bien es de por vida, requiere dimensionarse en cada etapa. No debemos hacer de ella una camisa de fuerza que no da oxígeno para ambas partes. Definitivamente a más capacidad de auto disfrute y de auto cuidado sin culpas y sin hacer sentir culpas, mayor la posibilidad de una maternidad sana y nutriente, de construir un apego seguro con los hijos y de seguir viviendo bien aún cuando los hijos se van.  

Betina Haiat